LÁGRIMAS
Donde las lágrimas no
llegan,
alcanza la mirada de
la pena...
Esa oscuridad
luminosa
que perturba la
soledad
y la convierte
en terrible terremoto
de olas.
Estruja, sin
descanso, el corazón.
La sangre salada,
mezcla de mar y
olvido imposible,
rezuma en las paredes
de la morada de la
conciencia.
Pena dilapidada.
Horror de grisedad
y genocidio.
Las lágrimas...
¡No llegan a empapar
los campos
del dolor para que
nazcan flores!
¡No amainan la sed de
la justicia!
Sólo... muestran el
diamante
en bruto
del sentimiento
hondo.
A TODAS LAS VÍCTIMAS
DE CUALQUIER INJUSTICIA.
Kavod Ha Malajim
(Gloria R. Sauceda
Polo)

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