lunes, 24 de diciembre de 2012

LIVIANDAD






Liviandad,
propiedad del perfume de las flores.
Del paso de los gatos
al acecho.
Del soplo inspirativo
del artista.
Densidad etérica de los sueños divinos.
Caricia leve
de un tul sobre los hombros.
El peso del amante,
fundido en uno con su doble mitad.
La salida cadente del último
y definitivo aliento de la vida.
Cualidad de las hadas
y del recién nacido en brazos
de la madre.
La liviandad, es el peso del alma.
Aquel mágico flujo
de pensamientos y ánimo
que conforman la espícula
del pasado futuro,
sobre el presente eterno.
Liviandad
es el sutil mecanismo lumínico
que, en ondas corpusculares,
varía nuestra visión colorimétrica.
Agitándose,
la mano de la suave bailarina
da liviandad
a la expresión elevada del ritmo.
Liviandad de las horas,
cuando puedo extenderme hacia tus ojos
y encuentro el brillo
que alumbra mi esperanza.
Cualidad de las hadas,
de la caricia leve,
de las ondas que el agua
contiene en su quietud.
Es el peso del alma
cuando se ama de veras.
Liviandad...
Propiedad del perfume de las flores...

 Kavod Ha Malajim



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